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Sustancias que pueden provocar asma.

Los principales grupos de aeroalergenos o sustancias que se inhalan junto con el aire que uno respira, a los que las personas asmáticas suelen mostrar una marcada sensibilidad, son:

Polvo doméstico: El polvo del hogar es un conglomerado de diversas sustancias: pólenes, insectos, restos de alimentos, pelos, escamas cutáneas (cada día perdemos alrededor de 1 g de células descamadas de nuestra piel). Muchas de estas sustancias son capaces de producir alergia. Considerado en su conjunto, el polvo doméstico es el alergeno productor de asma más importante en nuestro medio.


Ácaros del polvo: Entre los componentes del polvo doméstico cabe destacar por su importancia los ácaros, pequeños insectos de la familia de las arañas, que viven en el polvo y se alimentan de sus componentes. Se desarrollan especialmente bien en temperaturas ambientales elevadas (20-25ºC) y con humedad elevada (75%). Nuestros hogares son un hábitat muy propicio para los ácaros y es fácil encontrar decenas de ellos por cada gramo de polvo. Su capacidad para producir alergia proviene de sus excrementos, que dado su escaso peso pueden permanecer en suspensión en el aire y, por tanto, son susceptibles de ser inhalados.


Pólenes: Su pequeño tamaño permite que su transporte, especialmente el realizado a través del viento, pueda cubrir grandes distancias y afectar a personas situadas en zonas alejadas del lugar de origen del polen. De este modo se explica que en las zonas urbanas pueda encontrarse una cantidad similar de pólenes en suspensión en el aire casi similar al de las zonas rurales. Los pólenes que precisan ser transportados por insectos (habitualmente los de plantas con flores llamativas) suelen ser mucho menos alergénicos que los transportados por el viento, porque acostumbran a tener un tamaño excesivo y a ser más escaso el número de granos producido por cada ejemplar de la planta.


Epitelios, pelos, plumas y otros productos animales: Entre los productos desprendidos y eliminados por los animales, algunos son alergenos potenciales: pelo, caspa, plumas, orina, saliva... Estas sustancias pueden encontrarse en suspensión en el aire. Es especialmente remarcable el caso del gato, pues sus antígenos, contenidos en su saliva y en su pelo, son unos potentes desencadenantes del asma en el individuo sensibilizado; se ha comprobado que la desaparición completa de sus alergenos sólo tiene lugar al haber transcurrido varios meses de su ausencia del domicilio.


Hongos y sus esporas: Los hongos son organismos que crecen formando filamentos y que no tienen raíces, tallo, hojas ni clorofila (pigmento que proporciona el color verde al resto de las plantas). Los hongos microscópicos o mohos pueden proliferar y encontrarse como componentes del polvo doméstico o colonizando los alimentos. Algunos de ellos pueden actuar como alergenos al ser respiradas sus esporas (sus elementos reproductores), que por su pequeño tamaño pueden permanecer en suspensión en el aire. El hongo Aspergillus es uno de los más conocidos como productor de asma.


Polvo de granos y legumbres: Es igualmente conocida la capacidad de provocar alergia de estas semillas, tanto al ser ingeridas como al ser respirado el polvo procedente de ellas durante su manipulación, por ejemplo durante su almacenamiento o descarga, tal como ocurrió con las epidemias de asma de Barcelona por descarga de grano de soja.

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