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Antibióticos, la importancia de utilizarlos bien

Usar con prudencia los antibióticos puede ayudar a detener el desarrollo de bacterias resistentes y conseguir que mantengan su eficacia para las generaciones venideras. Por eso, el Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos se celebra cada año para sensibilizar sobre la amenaza que supone esta resistencia a los antibióticos para la salud pública, así como para promover su uso prudente.

¿Qué está pasando?
Los antibióticos son fármacos dirigidos específicamente al tratamiento de infecciones microbianas bacterianas. Su descubrimiento supuso un hito en la medicina ya que existía una gran mortalidad debido a las infecciones y su uso disminuyó enormemente estas cifras.
Actualmente, debido a diversos factores, la utilidad de estos fármacos está decreciendo, fundamentalmente por el mal uso que se hace de ellos. Básicamente el problema radica en que el uso en exceso de los antibióticos aumenta la aparición de bacterias resistentes a estos medicamentos. Es decir, algunas bacterias logran sobrevivir, se replican y así transmiten sus genes a otras generaciones. Con el tiempo surgen cepas que son totalmente resistentes. De hecho, la resistencia a los antibióticos es un problema importante en algunos países menos desarrollados y con enfermedades muy prevalentes (como la tuberculosis), donde cada vez hay mayor dificultad para erradicarlas. También en los hospitales se están desarrollando cepas muy resistentes. 
La automedicación, es decir, la administración por cuenta propia de un medicamento, que es un hecho cotidiano y habitual en nuestra sociedad, ha facilitado el mal uso y abuso de los antibióticos. Si un paciente no toma la dosis completa de fármacos para eliminar del todo la infección o toma antibióticos cuando no los necesita, las bacterias desarrollan resistencia y comienzan a propagarse.

Otras consecuencias no desdeñables del mal uso son:

-Los efectos secundarios y toxicidad que pueden provocar y que motivan la asistencia médica en numerosas ocasiones.
-El coste sanitario que supone tanto por el exceso de uso como por tener que utilizar nuevos antibióticos más caros dada la resistencia bacteriana.

Seamos responsables
La responsabilidad frente a este problema incluye tanto a médicos prescriptores como a pacientes. Los profesionales sanitarios deben poner en marcha medidas eficaces para mejorar el  buen uso de los antibióticos. Y respecto al paciente, se aconseja:

-No tomar antibióticos sin prescripción médica.
-Cuando se prescriba un antibiótico se debe realizar el tratamiento de forma completa: tomar las dosis adecuadas, no saltarse ninguna dosis y cumplimentar el tratamiento hasta la fecha indicada.
-No se deben tomar antibióticos para las infecciones virales como son los resfriados comunes, las gastroenteritis leves o los dolores de garganta.
-No guardar el antibiótico si ha quedado algo ni reutilizarlo ante una nueva infección con características similares.

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